(Las protestas de 2019) fue algo sincronizado, porque inmediatamente en Perú, Colombia y Chile aparecieron exactamente el mismo tipo de protestas”.

Yo no recibí un gobierno, recibí una emboscada”.

Con las dictaduras no se dialoga, a las dictaduras se las derrota. Se las derrota o se las derrota”.

Lenín Moreno (68) fue vicepresidente en el primer mandato de Rafael Correa (2007-2017), luego se fue a Suiza a trabajar en Naciones Unidas, y volvió a Ecuador en 2016, cuando fue escogido candidato por el partido oficialista Alianza País. Moreno, parapléjico desde 1998 cuando recibió un balazo en la columna durante un asalto, ganó la presidencia en 2017, y ya en el Palacio de Carondelet rompió con el pasado: respaldó investigaciones de corrupciones cometidas durante el mandato previo, restableció relaciones internacionales, en 2018 impulsó una consulta para revertir las principales medidas de Correa.

Esa ruptura marcó toda su presidencia, que termina el 25 de mayo, cuando Moreno (quien marca menos de 10% de aprobación en las encuestas) entregará el poder a Guillermo Lasso, el candidato de centroderecha que derrotó al correísta Andrés Arauz en los comicios del 11 de abril.

En una video entrevista con “El Mercurio” desde Quito, el Presidente repasa la disputa con Correa, los peligros que implica la izquierda regional, hace una recomendación a Chile, y todo con la claridad de una meta alcanzada: “Que se puede derrotar al socialismo del siglo XXI de forma democrática”.

-Acaban de tener presidenciales. ¿Por qué cree que Correa reconoció tan rápido la derrota?

“Para mí es muy difícil descifrar cada una de las cosas que dice el expresidente Rafael Correa. De todas formas, el 11 de abril fue un triunfo de la democracia, no porque haya ganado tal o cual candidato. Porque fueron elecciones libres, se dieron los resultados lo más rápido posible. El candidato perdedor reconoció el triunfo del candidato vencedor y no hubo conflictos, no hubo muertes como solía haber en décadas pasadas”.

-Recibió un gobierno con cifras poco claras, endeudado y con opacidad en muchos aspectos ¿Cómo influyó esto en el desarrollo de su mandato?

“Con mucha complicación. Yo no recibí un gobierno, recibí una emboscada. Una emboscada que seguramente no estaba preparada para mí, sino para otra persona. El Presidente anterior daba por descontado que su candidato iba a perder las elecciones (Jorge Glas, vicepresidente de Correa y de Moreno, hoy preso por delitos de corrupción), que si no iba a Ginebra a buscarme para ser candidato definitivamente iba a perder las elecciones.

Nos encontramos con una deuda que se había sextuplicado de su valor inicial, además era una deuda cara. El primer año, el servicio de la deuda era el equivalente al presupuesto de salud, educación y la mitad del presupuesto de seguridad nacional. Para que te formes una idea de la deuda monstruosa que nosotros teníamos.

Y esas circunstancias, más un país carente de institucionalidad, en el cual la justicia se dictaba desde el solio presidencial, la libertad de expresión estaba devastada, había una ley de comunicación que realmente era una camisa de fuerza para los medios de comunicación; los derechos humanos estaban más que conculcados, esa fue la situación en que recibí el gobierno. Una ciudadanía además que estaba en conflicto porque nadie quería que el correísmo continuara, en el momento en que di los primeros pasos manifesté que íbamos a reinstitucionalizar el país, y lo empezamos a hacer inmediatamente”.

-El rompimiento con el correísmo marcó su mandato.

“Que a nadie le asombre mi comportamiento. Unos 8 o 9 meses antes le había enviado una comunicación al partido Alianza País, al cual había manifestado que era necesario dialogar con todos los espacios y actores políticos; era necesario relanzar las relaciones internacionales, no es posible que nos acerquemos a países con los cuales no tenemos ninguna relación, como Bielorusia, Irán, Venezuela, que es una narcodictadura, además de fracasada y que ha expulsado de su país a 5 millones de habitantes. Nos interesaba la relación con los países con los cuales tenemos una continuidad. EE.UU., con quien tenemos la mejor relación comercial; China, los países europeos”.

-¿Qué peligro representa para la región ese tipo de izquierda?

“Es un peligro inmenso porque no se conforman con hacer la revolución (hace gesto de comillas con los dedos) en sus países, sino que tratan de exportarla porque quieren hacer una especie de tenaza sobre esos países que se comportan de manera democrática. Son antidemocráticos y eso lo manifiestan con reelecciones indefinidas que se hacen para perpetuarse en el poder estos dictadorzuelos. Ecuador está viviendo este momento democrático, y queremos que así continúe con el próximo gobierno”.

-Las últimas semanas han aumentado los combates en la frontera entre Colombia y Venezuela por presencia de grupos irregulares y del narcotráfico. ¿Cree que algo así pudo pasar en el límite entre Ecuador y Colombia si no había un cambio político en 2017?

“En la década anterior, de una forma subrepticia, se estaba permitiendo que el narcotráfico hiciera de las suyas en la frontera de Ecuador, incluso había una franja tácita de permisividad para que por ahí transite la droga. Recordemos que en esa década no se dotó de armas modernas al Ejército ecuatoriano, y además, por casualidad, lo digo de forma irónica, se descompusieron los radares. En un acto que supuestamente estaba disfrazado de soberanía, se había expulsado a la base militar de EE.UU. en Manta, que lograba detectar narcotráfico en barcas y aviones. Entonces, en esas condiciones, además había una relación muy fluida con la gente que hacía el narcotráfico. Recordemos que inclusive el comandante Raúl Reyes, de las FARC, había tenido un campamento dentro del territorio ecuatoriano”.

-Ecuador ha sido país receptor y de tránsito de migración venezolana. ¿La solución a esas crisis pasa por un cambio en el gobierno?

“Hace un tiempo decía a un medio de comunicación que con las dictaduras no se dialoga, a las dictaduras se las derrota. Se las derrota o se las derrota. Pero la única posibilidad de derrotarlas en las urnas es que hubiera elecciones libres. Nosotros sabemos perfectamente cómo son las elecciones en esos países, no son en nada limpias, son absolutamente antidemocráticas”.

-Romper con Correa también implicó romper con la izquierda regional, con quienes ha tenido varios cruces. La izquierda regional actúa coordinada, unida, pero no se ve la misma coordinación en los gobiernos de centro y de derecha ¿Por qué cree que pasa eso?

“Así es, actúa sincronizadamente tanto en los espacios políticos y en los espacios sociales. Es por eso que tiene un grupo de intelectuales con el mecenazgo de los gobiernos, y actúan independientemente de dónde se encuentran. Recordemos que en España ha habido mecenazgo por parte de gobiernos latinoamericanos a personas que militan en partidos y movimientos afines. Apenas alguien decide ejercer su derecho a cambiar la situación de un país, inmediatamente viene la basura, le echan mugre este grupo de seudointelectuales.

En la posesión del Presidente Piñera, nos reunimos con otros mandatarios y advertí que nosotros no estábamos trabajando coordinadamente como trabajan ellos, que la intelectualidad afín con nuestra forma de gobierno lamentablemente está dispersa y que no actúa sincronizadamente como actúan ellos, al unísono”.

-¿Piensa trabajar por coordinar estos esfuerzos?

“Hemos estado trabajando en términos de democracia y libertad. Casualmente, el 5 de mayo hay un foro en Miami en el cual vamos a hablar precisamente de democracia, de libertad en las Américas. Voy a exponer acerca de lo que pasó el 11 de abril aquí en Ecuador: que se puede derrotar al socialismo del siglo XXI de forma democrática. Es lo que hicimos aquí en Ecuador”.

-Perú escogerá presidente en las próximas semanas y actualmente el candidato de izquierda es el favorito. ¿Qué implicaría que un dirigente de una izquierda dura llegara a la presidencia?

“No olvidemos que el candidato del socialismo del siglo XXI aquí en Ecuador llevaba una ventaja en inicio mayor que la que tiene el candidato Pedro Castillo. En el supuesto que gane el señor Castillo, vamos a reconocer esa victoria porque cada pueblo tiene derecho a escoger su destino, y si es que el pueblo escoge ese destino, pues tendrá que sufrir o gozar de las consecuencias. Es un país libre y hay que respetar la decisión del pueblo peruano”.

-Los préstamos que pidió a organismos internacionales causaron descontento y fueron en parte impulsores de las protestas de 2019. ¿Se arrepiente de esa decisión?

“Bajo ninguna circunstancia. En Ecuador el subsidio a los combustibles es excesivamente alto. Eso vuelve tentador la posibilidad de llevar contrabando de combustible hacia países vecinos como Colombia y Perú, donde cuesta dos y casi tres veces más. No olvidemos también que la gasolina es un precursor de los narcóticos. Entonces, para no favorecer a esos espacios indeseables, nosotros decidimos eliminar ese subsidio.

Hubo una reacción negativa que nos pareció bastante extraña. Esta reacción negativa, con actos de violencia, se vio enriquecida con el correísmo, que empezó inclusive a pagar a gente que actuó de manera criminal, quemaron una parte de la contraloría donde se encontraban las pruebas de los juicios que se seguían contra personas corruptas del gobierno anterior. Se quemó un cuartel en el cual se suponía estaba yo; es decir, intentaron asesinarme. En esa circunstancia es que tomé la decisión, para preservar la paz, de cambiar el decreto en el cual volvíamos a subsidiar la gasolina”.

-¿Ve elementos comunes en la protestas que sacudieron a Ecuador, Colombia, Chile y otros países en 2019?

“Fue sincronizado, porque inmediatamente en Perú, Colombia y Chile aparecieron exactamente el mismo tipo de protestas, y en otros países de América Central también. Ese tipo de protestas aparecieron inmediatamente. No es casualidad”.

-¿Sabe o tiene alguna idea de quiénes financiaron o coordinaron estas protestas?

“A mí me preguntaban que para qué había robado tanto dinero el gobierno anterior, pues para eso, para perpetuarse en el poder, para perpetuar la impunidad. Ellos son los que financian, más el narcotráfico”.

-¿Cómo califica la relación bilateral con Chile?

“Excelente, excelente. Con la Presidenta Bachelet y con el Presidente Piñera la relación ha sido extraordinaria. El Presidente Piñera es un amante de la democracia, al igual que la señora Michelle Bachelet, por eso ha sido fácil y dúctil la conversación con ellos, como lo ha sido con los gobiernos de Paraguay, Uruguay, Colombia, Perú, algunos gobiernos de Centroamérica”.

-En Chile hay presidenciales a fin de año, y uno de los punteros de las encuestas es un político del Partido Comunista. ¿Cómo ve esta situación en el marco de su análisis de la izquierda regional?

“Si tú me dices qué preferiría yo, yo prefiero gobiernos democráticos. Yo prefiero gobiernos que respeten la alternancia, prefiero gobiernos que respeten los derechos humanos y la libertad de expresión. Yo prefiero ese tipo de gobiernos. Pero si el pueblo chileno escoge un gobernante de otro matiz, será el pueblo chileno el que lo padezca o lo goce. Quisiera desearles mucho éxito a los hermanos chilenos y que las cosas salgan bien”.

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